Literaturgia

Todo ser humano tiene en su interior, en su alma / un sonido bajito, su nota / que es la singularidad de su ser, su esencia / Si el sonido de sus actos / no coincide con esa nota / esa persona no puede ser feliz - SOFIA PROKOFFIEVA

viernes, 21 de agosto de 2009

es modal
la sola idea
de llegar a una villa cualquiera
y mirar las cruces

de, una vez allí, transitar
recorrer la adolescencia
de calles, la adolescencia
de rutas, de caminos y directrices

la falencia desdentada y cruel

y todo eso mezclado con
metástasis de niños-adultos y adultos-niños
todo con fuego, con barro y con sangre
todo con Miedo

Pero yo nunca me olvido de yo
ni siquiera en semejante mejunje
Y me sé de memoria en esa cornisa
entre no arrojarme al cambio
ni al abandono total.

¡Si será bajo pensar que yo,
temer que yo… qué mierda
creer que yo!
Nada ni nadie irán a expiarme de
mi silencioso y vil acuerdo
con los beneficios, del sexo
despiadado con mis privilegios.


-Disculpe con permiso no se moleste cuidado no hay por qué yo diría mil perdones no se
fije ni se ocupe qué me dice qué te pasa maricón sos boleta tomate el palo y no vuelvas
cheto gil flogger emo asqueroso ridículo inútil imbécil inservible inhumano sorete bolita
FORRO TE MATO PUTO DE MIERDA QUIETITO O TE QUEMO MORITE
tranquilo no te enojes no hice nada yo me voy no te miro me las pico quiero irme por f-


Necesito
un amigo
sin modales,
sin Dios.




miércoles, 5 de agosto de 2009

Ex-perenne

Fue sacar la llave
Y que ya no entrase más:
La cerradura había, finalmente,
Aprendido.

Fue dar vueltas y vueltas (como una fucking ruleta)
Y nunca percatarme
De mi violenta
Quietud:
De mi afición a los Beatles
De mi culto al Azar
De mis egos y desapegos.
Fue mirar al espejo
-¿y reír?-
Al verme allí.

El mundo me
Acontecía como un
Pisarle los talones al
Frenético sistema de causalidades
Que me envía
Ilusiones ópticas y
Témpanos de letras
Por mail.


Celuloide polivalente reza:
“Ya no nos compete
Revolucionar la bestia
Mas abrazar la virtualidad
Es menester.”


(¡¡¡Y la lágrima de Némesis
Será
Quiromancia
De tu utilidad geminada!!!)


Fue cargar con esta herida
Y que ya no calase más
Y que ya no doliese más
No doliese más
No doliese más
No doliese más

No doliese más
No doliese más
.. ....... ...


EGOÍSTA ES LIMPIAR
EGOÍSTA ES NACER
EGOÍSTA ES CRIBIR.


sábado, 1 de agosto de 2009

Héroe

dedicado a M. V.


Héroes tus miradas. Y tus sonrisas,
héroes cristalinos,
se envuelven en mis sábanas
y se pegotean a la piel.
Héroes las melodías
que se te piantan de los labios
y que vuelan en círculos
atontadas
ablandando mi orgullo infantil.

Pero no te adueñaste de nada, no
nunca me reclamaste los boletos
ni las facturas o anécdotas
de mi niñez lapidada.
Y me desarmás tan sabrosamente
que me dejás ahí, tirado
errando flechas en tus bolsillos.

Sería entendible si no me creyeses
Sería entendible si no me permitieses
creer que me creíste.
Todo lo nuestro, por los siglos de los siglos,
será cortés, amor mío.

Entretanto, en tu ausencia, me conformaré
jugando en peceras gelatinosas
perdiéndome valientemente
en perfumes tragando
saliva en alguna esquina
cerca de tu casa.
Y estaré bien, de verdad,
aunque más no sea un desabrido bienestar.

No te adueñaste de nada, no
no podrías ni aunque quisieses
si al apuntarme con tus pupilas-héroe
ya no hay nada que yo pueda hacer.

Anecdotario de mis objetos I

Giro una bolita cualquiera
brilla
titilante
Se detiene.

Vuelvo a girarla mientras
me pregunto si no es
el Universo
–con todo lo que encierra
dentro de su aliento-
lo que gira
vertiginosa y demencialmente
mientras la pequeña esfera
lo observa, inerte,
huracanarse.

La enrosco y
enrosco
para un lado y para el otro
y siempre se morirá.
Vuelvo a girarla mientras
me pregunto también si no somos
nosotros
los que nos mareamos
por querer
entenderla o llamarla
a nuestro encuentro imposible.


rueda bellezas carroza temor luz serenas pasiones carencias honor amores fulgor espera colores
belleza pasiones carencia fulgores rueda carrozas serenas temores honor color espera amor luces
temor esperas pasión bellezas carencias fulgor esperas luz amores colores honores ruedas carroza


Giro una bolita cualquiera

¡Miren cómo gira!
¡Miren cómo siempre se sucede!

Crónicas Espirituales

I

En mi primer viaje
la situación fue un quilombo infernal
La televisión estaba prendida y
la ventana cerrada
y yo no entendía porqué podía
verme a mí mismo torrando del lado opuesto
de mi habitación.

El segundo viaje fue sin querer
Me quedé dormido arriba
del escritorio
y mis manos comenzaron a
aletear frenéticamente
como un colibrí cocainómano
Otra vez cargaba con un enorme
signo de interrogación sobre mi cabeza mientras
me miraba no hacer nada para
sacarme de este otro lugar
donde el sueño era ardiente vigilia.

Hubo un tercer, cuarto y quinto viaje
todo ellos coordinados por mi Guía
que se aleja de mí lentamente
para vigilar la zona y
seacercarápidoymeGRITA!
y me asusto mucho
y a veces lloro
pero sé que no hace más que entrenarme
para enfrentar semejante responsabilidad.


II

Para que todo aquello fuese posible
debí visitar mi misma ciudad pero en
un plano mucho más enriquecido
Y mis vecinos y lugares sentimentales
seguían estando allí, pero
se hallaban esencialmente rubicundos
¡Ja! a todos nos salían unos pequeños
cordeles dorados
muy hermosos
del interior de nuestra cervical
color sangre.

Nunca será tarde ni temprano
para jugar así como niños-rubí
Nuestra lucidez nos
mantendrá siempre
a unos diez o quince centímetros del
rojizo suelo
gambeteándonos los piolines áureos
por arriba y por debajo
sin enredarnos, porque
ellos para mí son fundamentales, y
no tengo mejor manera de perderme
mi sucia carne
más que siendo Yo y un poco ellos.


III

Llevaremos armaduras
de dudosa composición
Aguardaremos agazapados
el suicidio estelar
Cargaremos con
moral violencia sexo
El vértigo de no volver jamás
a nuestra materialidad
nos empapará de
escalofríos y respetos
y nunca faltará algún escéptico
que, por las dudas,
dormirá boca abajo
acogotándonos la esperanza.

zzzzzzzzzzzZZZZZZZZZZZZzzzzzzzzzzz


Cuando tengamos cosquillas
en las plantas desnudas de los pies
y los grillos griten
hasta reventar de pasión
todo volverá a la normalidad.

Pero volveremos
y no nos detendremos
hasta ser
sombra de la sombra tuya.

domingo, 19 de julio de 2009

N A R C I S I S M O


pablo fabian vazquez no posee ni su Nombre
pablo fabian vazquez no contiene Contenido
pero esta Desgracia, muchas veces, se le olvida
mientras toma mates y compone porquerías


otras veces pablo fabian vazquez enfurece
cuando su Memoria le recuerda que es vacío
llora y relincha y se queda sin Palabras
pablo fabian vazquez sólo vive del Olvido


pablo fabian vazquez no es citado por ningún
crítico, teórico o pensante meritorio
ni tenido en cuenta o escuchado en absoluto
pablo fabian vazquez adolece de Futuro


¿y si les dijera que pablo fabian vazquez
aunque no existiese, ríe sin motivo?
se sumerge en Sueños donde se imagina
leyendo, creando y muriendo sin salida.


“Pero como usted no es su nombre propio,
ni su título, y tal como el nombre o el título
se desentiende perfectamente bien
de usted y de su vida, entonces su narcisismo
se encuentra a priori desposeído.”
JACQUES DERRIDA.

sólo yo podría encerrar a pablo fabian vazquez
para así hacer míos sus temores y empatías
pablo fabian vazquez me remite lejanía
porque son Palabras
porque empiezan y terminan.

lunes, 6 de julio de 2009

The Corner

why did you give me the option?
what did you see in myself?
It seems I´m dirty all over
It seems I´m surely not ready,
not yet.

I have sinned
I have sinned
yet I have never been punished
I have never been told
to stop searching for more.
Being this my thick confession
it is nothing but a yawn
composition for salvation
an excuse to BE for sure.

And if Grammar always suits me,
please forgive me, oh, my Lord;
I can cry from my below
just to sink this tiny cup.
Do not be mercy, that is forbidden
in this little game of mine:
can´t you see that this is burning
and the world is passing by?


And

in the end

the corner is the meaningful course

not the line

not the straight line.

ILLUSTRATION

Light is all we have, we are

mightily illuminated;

however you try to run off and hide because

they can´t.

Now that you find yourself with

poison running through your head

you wouldn´t dare to shake it and curse it if

we can´t.

Allow me to discover

your myth and its beyond

when the only answer is that

you can´t;

and all alone and silent

I stare at your ghostly figure

and the summit of the universe

means

I Kant.

martes, 26 de mayo de 2009

Luna

Luna, eres mi guía
Luna, eres mi sol
Luna que hoy iluminas
Cruces de ayer y de hoy

Estrellas, linternas antiguas
No miren tan fijo el dolor
No miren las falsas promesas
Ni escondan su dulce canción

Y si hablo, no es por la hoja
Los pozos no mojan tu voz
Intentan callar tu locura
Que es fiesta, es lira y color

Oblicua, tiesa e impura
Sos sabia por ser como sos
Cabalgo tormentas profusas
Y muerdo tu vil esplendor

Trompetas que nunca existieron
Se mofan de tanto fragor
Pisando silencios enjutos
Orquestan el Fin del Amor

Luna, eres mi guía
Usina de luces y dios
No sé si serás nuestra amiga
volitiva
efímera
Adiós.

lunes, 25 de mayo de 2009

Los Esperadores

Es curioso cuando alguien se suicida. Todo es tan musical. Primero, unos violines de lo más respetuosos: entran como pidiendo permiso, pasito a pasito, esperamos no molestar, cuerda a cuerda, susurro a susurro gradualmente mayor. Luego, alcanzada una altura pertinente, los violines sangran. Es muy triste, pero deben hacerlo, para eso están. Y el tipo también estaba para eso, hamacándose en el marco de su ventana en calzoncillos. Yo salía del supermercado pero daba igual porque las bolsas cayeron y se rompió casi todo lo que era útil en ellas. Yo, por otra parte, no me rompí; estaba macizo como un enorme roble, acomodando mis anteojos para ver mejor, mientras el suelo parecía fundirme los pies. El tipo en calzoncillos saludaba a su audiencia con una enorme sonrisa, cual fenómeno de circo a segundos de realizar su acto mayor. pensé, mientras le devolvía una pequeña risita como de compromiso, el tiempo-rating hoy nos aqueja a todos, y él tiene que hacer lo suyo, tiene que agradecer y ensalzar la atención circundante. No es en absoluto fácil llamar la atención de esta forma, con este éxito, hoy, ahora, ya: los violines ya se habían destrozado, qué pena.

El tipo seguía allí, balanceándose sobre el marco, sobre su hilito áureo de existencia. Pasó poco más de veinte minutos, pero la gente no se iba. No tenían mejor cosa que hacer que acompañarlo, o tan sólo burlarse de aquél que se rendía y se tiraba de su pequeño y gastado salvavidas individual, fumando y hablando y riendo, afirmándose mejor en sus propios salvavidas, confiados en que no les ocurrirá lo mismo y todo esto mientras los violines volvían a mis oídos, vengativos y reforzados, y yo me aburría a más no poder. No repuse otra vez en las bolsas; no había comprado nada que se asemejara a una persona a punto de tirarse de tan alto. El panorama era grueso, amplio, mas me resultaba nauseabundo de explicar. Sí, las gordas sentadas en reposeras, chusmeando; requetesí, los señores de traje parados, chusmeando; por supuesto que sí, los niños correteaban haciendo ochos infinitos alrededor de los (verdaderos) robles de la cuadra, jugando (y chusmeando: se los podía oír si uno se acercaba lo suficiente a ellos). Y todo se desenvolvía con plena lógica humana: esperar al desdichado, vamos hijo, sin miedo que te atrapamos, y si no lo hacemos, qué pedazo de show, ¿eh?, le voy a contar a todos, vas a ver. No, no vas a ver nada, pero no te preocupés, no te preocupés por nada que seguro tuviste lo tuyo. De seguro tuviste una vida trágica, horrenda; imposible de sostener habrá sido, ni me lo digas, sí, lo imagino pero no, no podés hacerlo, vamos hijo, qué pudo haber pasado tan malo como para dejar esta hermosa vida, tan sólo respirá un poquito, yo sé de esto, mirá, yo he vivido de todo y acá estoy, vivito y coleando, aunque, ya no bailo como antes, aunque... y todo era así: incoherencias desperdigadas alrededor de aquél enorme cuadrado que sostenía el torso de un pobre animal, el único entendido de la cuadra. Me acerqué a la muchedumbre hambrienta para interactuar un poquito; estaban coléricos, escupían cuando hablaban, babeaban y alentaban al muchacho a que lo haga, a que no lo haga, a que se decida de una buena vez, y la bestialidad humana en situaciones extremas no cesaba: todos gritando de todo, y hasta la redundancia había perdido su vital valor. -Cuarenta minutos, a poco éste está esperando que nos vayamos todos a lo nuestro para hacer lo suyo, qué egoísta- vomitó una educadísima señora, postrada en su reposera y cebando mates lavados.

Yo sentía una melodía molesta en mis oídos tapando a todos los demás sentidos ya que al tipo en la ventana lo dejé de ver, la señora lava-mates, afortunadamente, se esfumó, y tampoco podía oler toda la porquería que a pesar de limpiarme quedó enchastrada en mis zapatos, vestigios de compras arruinadas por una pizca de adrenalina. Era consciente de todas aquellas cosas pero no podía sentirlas; en cambio, sí sentía una nítida orquesta colonizando mi territorio norte. Eran varios instrumentos, la cosa había evolucionado, sí que sí, y era muy hermoso ver cómo se rompían, cómo se rompían. Era una verdadera orquesta fatal, carente de estética y autodestructiva como pocas. Al principio, busqué con mis restituidos ojos algún balcón o ventana que pudiesen ser culpables de semejante desarmonía. Nada por aquí, nada por allá. Indudablemente, no podía salir de ningún otro lado que no fuera de mi cabeza, tal vez para musicalizar esta patética obrita que armaron los muchachos y muchachas del barrio. Estás gracioso hoy, sí, fijate, no harían bombos y platillos al respecto, no, te agarrarían de los hombros y, mirándote fijo, te dirían sucintamente: primer acto, vida trágica del personaje principal; segundo acto, decisión del suicidio inminente, acompañado por una comparsa humana haciendo de público, de testigos gregarios frente al acto propulsor; tercer acto, paf. La viejita de los mates cambió la yerba, al fin.

El nuevo mate había dado un par de vueltas largas y creaba una cálida comunión entre los esperadores. Así nos auto-bauticé, “Los Esperadores”, ya que eso era todo lo que hacíamos. Algunos se rieron bastante al oírlo, y decidieron adoptar el nombre en las conversaciones aledañas a nuestro grupo. Estábamos en cuatro o cinco ronditas tomando mates con bizcochitos y se oía alguna que otra guitarra aunque mi cabeza tuviese musicalizador automático. Ya había pasado hora y media y el personaje principal seguía hamacándose enérgicamente, mirándonos a todos. Y a pesar de que todos estábamos disfrutando este imprevisto recreo a mitad de la semana laboral, algunos ansiosos comenzaron a disgustarse y a bramar cansados. Cada vez que alguien manifestaba audiblemente su disgusto contra la tardía arrojada, el tipo en calzoncillos giraba su cabeza con fuerza y apuntaba hacia él con sus graciosos ojos, inerte. Parecía poseído, al menos eso pensaba yo mientras trataba de concentrarme en mi música interior que para estos momentos contenía a unos violines que ascendían y ascendían sin sentido, sin siquiera percatarse en sus instrumentos vecinos, y lo hacían en forma de espiral; casi podía verse cómo giraban huracanados los violines, el piano, los contrabajos y otros instrumentos refinados, dándome vueltas en la cabeza, distrayéndome de la actuación principal.

En un momento me pareció que la señora cebadora de mates me dijo algo o me alcanzó un mate, no me acuerdo. Todo el mundo se calló violentamente tal y como si los hubiesen retado por semejante bochinche, mas la musicalidad en mi cráneo aumentaba y crecía, insolente, y podía entenderla aún mejor. Todos los instrumentos habían logrado una forzada y obscura armonía: ellos llegaban a un punto equilibrado en donde todos los ruidosos sonidos se acoplaban y acompasaban alcanzando un sentido, resultado de una lustración azarosa. Duraba unos escasos segundos que, por otra parte, eran suficientes para mí, para aquella expectativa y para la fugaz aparición existencial de el tipo en calzoncillos, que nos miraba desde arriba, juzgándonos.

La orquesta se apagó del todo y sólo quedó un ritmo regular, como el golpeteo crónico de un martillo inmortal, como un piano siendo castigado con un bastón a intervalos equivalentes, una y otra vez; y el tipo en calzoncillos se paró sobre el marco de la ventana y se quedó allí unos minutos, hamacándose peligrosamente de pie, amagando con arrojarse para finalmente matarnos a todos.

LICENCIA

Creative Commons License This obra by Pablo F. Vázquez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 Argentina License.