Literaturgia

Todo ser humano tiene en su interior, en su alma / un sonido bajito, su nota / que es la singularidad de su ser, su esencia / Si el sonido de sus actos / no coincide con esa nota / esa persona no puede ser feliz - SOFIA PROKOFFIEVA

viernes, 19 de febrero de 2010

¿Dónde empieza la gente dónde termina?


Bajo los laureles soporíferos de la democracia, o
dentro de las personas que son pirámides pero que
pueden ser muy otra cosa,
tu corazón tensaría las cuerdas en pos de la memoria.

Allí nosotros, la gente, nos aburrimos:
miramos la pulsera de fuego, sembramos semillas huecas
en los zapatos derechos e izquierdos.


Por las noches, puertas adentro, alguien clama por piedad.
Alguien apuñala en silencio y mira fijo.


De fondo un televisor que dice: En este país sobran los magos.


¡Destrocen!


Mastica el arcoiris con los párpados.
Afirma que la ley es un lugar vacío, un hueco,
el corazón dislocado de los hombres.
La incapacidad de los triángulos de elegir su ángulo favorito
es notable, señala. Pronto,
los semáforos irán de rojo a verde sin tibio mediante.

Se desenrolla como un papel higiénico.
No, no es tan simple.
Su segunda naturaleza, el tatuaje, lo vuelve posible.
Mira con los ojos, ojea con la mirada
surca poemas que garabatean escritores impotentes
deseosos de más manos, de más dedos y más hojas.
Qué desperdicio.

¿Cómo no defraudar?

El hombre del que les hablo hace y no para.
Más bien, el hombre del que les hablo hace para
o no hace en absoluto.


el abecé de los postmodernos tardíos (como yo)



paso mis ratos

garabateando retos

que no pasan de ser ritos
rotos desde el vamos



martes, 1 de diciembre de 2009

Cómo gustarme


Cómo gustarme este tipo mío
que se inquieta en las oficinas, que
yerra en los balcones tapiados del ajeno Microcentro.
¿Cómo no denunciarlo
si no baila arriba de los pianos del mundo,
si no destroza laptops a fierrazos?

Cómo gustarme el flaco que me acompaña
-ojeroso, flojito, mermado-
necesitado, para enfrentar a la regla constante,
de la misma música, la misma hora, el mismo lugar.


Ahí estás.
Mirate.
No te quedés ahí.
Hacé algo.
Pero no.
Tal vez mañana te levantes de esa silla
y te caches la vida de un hondazo.
Pero no:
dale que dale con la masturbación automática.

¡¡Cómo podrías gustarme, che,
esclavo de los juegos más bajos,
bolsa de huesos postrada en el colchón
de la muerte segura!!


Te voy a decir algo: si no te vas yo, me voy vos.


Nombre y apellido


No debemos olvidarnos
-a la hora de analizar un fenómeno cualquiera-
que la vida del mundo es vasta,
que no podemos abarcarlo todo.
Es así como siempre nos queda un resabio,
una pequeña parcelita de lo incognoscible
adentro de nuestra caja de ideas.
Algún día
eso incognoscible tendrá nombre y apellido.
Nombre, apellido y nada más.

Confesión

Como la fotografía que muestra a una cámara de fotos
o la palabra lapicera acá escrita
yo no puedo evitar
amar
mi amor.

A quien corresponda


Decirte que el viento guarda cambios.
Que los cambios escupen niños,
pibes o chicos, como quieras llamarlos.

Quiero decirte que me oigas decir
que nuestros globos no deben sólo remontar
ni deben ascender: nuestros globos deben volar.

Que las agujas rebotan en la carne
del que sabe tejer leyendas
pero más aún del que sabe regalarlas.



¡Tantas vueltas para socorrer a quien corresponda!

Ver, vestir y sus variantes

Siempre que te he visto distinta,

te visto

de lo mismo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El ring finito


Esteban le dijo a Lucía
que María había mencionado
alguna vez
que Marta le afirmó a Sebastián
que Matías había oído que Pablo
objetó enérgicamente que Luciana
no podía dejar de repetir
que Vanesa advirtió que Mariano intentó explicar
(y algo se le entendió)
que Paula le había comentado a Martín al paso
que Gabriela sabía tres cosas con seguridad:
una que estaba harta de la rutina dos que
querría ser otra persona y tres
que Manuel se animó a confesar que
Adriana anduvo cuchicheando
(por lo bajo y cautelosamente)
que Paolo le gritó a Claudio ¡Le gritó!
que Analía me miró fijo a los ojos y dijo
Todos estamos muertos.




Hoy es un día hermoso

Las canoas logran atravesar los puentes
y los edificios de calle Florida
se desgranan los rostros rígidos
al igual que las máscaras se descosen
de las personas
la lluvia ensucia el olor de los
indigentes y banqueros por igual
cayendo con suma cautela para no
olvidarse de nadie.

Hoy es un día hermoso
los viejos se desnudan y esquivan a la muerte
la muerte aprende a reír y a fallar
prometiendo intervenir sólo cuando sea
estrictamente necesario.

En un mismo segundo caben
las palomas de Playa de Mayo haciendo la paz
consigo mismas y los demás
mientras, quietas, ven aletear
pañuelos invencibles.
Yo mismo las vi volar alto
e implotar en caramelos de colores
mientras el sol libraba la batalla diaria
contra las estrellas enchufadas.
Nublado o despejado da lo mismo
si vestimos un capote negro
y escondemos nuestras medias
y lloramos en silencio.


Hoy será un día hermoso
Los poetas nos agolparemos en las esquinas:
plantaremos carpas, fogatas, guitarras criollas y
fotografiaremos, escribiremos, cantaremos
sin poder ponernos de acuerdo
sobre cómo clavarnos esta vida en el esternón.

LICENCIA

Creative Commons License This obra by Pablo F. Vázquez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 Argentina License.